Se comporta como una enfermedad, con fisiopatología, ventana de intervención y
desenlace duro, y es la primera causa de que un paciente abandone el tratamiento que lo tenía
estable. Esta página va en el orden en que se maneja: prevenir, medir, estilo de vida, cambiar de
molécula, y solo entonces añadir un fármaco.
Ninguna explica sola todo el fenómeno, y por eso se llaman hipótesis. Pero las cinco
primeras convergen en lo mismo, que el fármaco actúa sobre los circuitos de apetito y saciedad y no sobre una
báscula, y esa convergencia es lo que da sentido a la conducta clínica.
Los receptores: H1, 5-HT2C, α1 y M3
Es la hipótesis con más respaldo convergente. Los antipsicóticos con afinidad alta y antagonismo en histamina H1, alfa-1 adrenérgico y 5-HT2C son los que más peso hacen ganar. El H1 y el 5-HT2C regulan saciedad en el hipotálamo; bloquearlos quita el freno. Encaja con el gradiente observado: olanzapina y clozapina, que son las más potentes en esas tres dianas, están arriba del todo; el haloperidol, que apenas las toca, está abajo. El muscarínico M3 se propone para otra parte del problema, la glucosa: en el páncreas estimula la secreción de insulina, y olanzapina y clozapina, las de más diabetes, son antagonistas potentes de M3. Sin embargo, los autores del metaanálisis en red más grande escriben que los mecanismos centrales y periféricos de estos efectos «son poco comprendidos», así que todo esto se lee como hipótesis.
Las personas con esquizofrenia portadoras del alelo variante −759T del receptor 5-HT2C son menos susceptibles a ganar peso con antipsicóticos. Es el tipo de hallazgo que hace creíble un mecanismo: la variación en el gen de la diana modifica el efecto. Todavía no tiene utilidad clínica, porque no se pide en consulta, pero sostiene la hipótesis. Un metaanálisis de 46 muestras y 6 700 pacientes encontró 13 polimorfismos de 9 genes asociados a la ganancia de peso, con los efectos mayores en ADRA2A, DRD2, HTR2C y MC4R, y el HTR2C es la evidencia humana más directa a favor del eje 5-HT2C.
Buena parte del aumento es ingesta: estimulación del apetito por vía hipotalámica, más consumo calórico, más antojo por comida densa en energía. No es un efecto metabólico misterioso que ocurre a pesar de la dieta; en gran medida es hambre. Eso importa porque cambia la conversación con el paciente: en vez de «se le hinchó el cuerpo», «el medicamento le está dando hambre», que es algo sobre lo que sí se puede hacer algo.
Hay una interacción documentada entre la señalización central de dopamina y la de insulina, y se han propuesto además efectos sobre la señalización de leptina, la hormona de la saciedad, y sobre la función mitocondrial. Estas vías explicarían por qué algunos pacientes desarrollan alteración de glucosa y de lípidos antes y en mayor medida de lo que su aumento de peso justificaría.
Se creyó durante años que la dislipidemia por psicofármacos era consecuencia del peso ganado. Los datos de la cohorte suiza apuntan a otra cosa: las alteraciones del perfil lipídico pueden aparecer muy pronto en el tratamiento, incluso antes que el aumento de peso, e iniciar por su cuenta un proceso cardiometabólico. Por eso el control de lípidos no se aplaza hasta ver si el paciente engorda.
No comparte la vía de los antipsicóticos. Se le atribuyen la polidipsia con ingesta de bebidas azucaradas, que es evitable y casi nunca se pregunta, retención de sodio y agua, hipotiroidismo en algunos casos, y propiedades similares a la insulina que aumentan la captación de glucosa. El aumento total, según la revisión más reciente, es bastante menor de lo que se estimaba antes.
El aumento de las primeras semanas predice el de los meses siguientes. Un aumento
mayor del 5 % en el primer mes es el mejor predictor del aumento importante a largo
plazo, y el metaanálisis de factores pronósticos señala la tendencia del IMC en las primeras 12
semanas como el factor clínicamente más importante. En lípidos vale lo mismo con una cifra: un
cambio del 5 % o más al mes predice un empeoramiento considerable más adelante. Por eso
se mira desde la semana 4 y se decide a más tardar en la semana 12.
Revisó 72 factores pronósticos en 27 estudios y 4 426 pacientes con primer episodio.
Solo la edad, el sexo y el IMC basal tenían datos para metaanalizar, y ninguno tuvo un efecto
significativo. La calificación GRADE más alta fue moderada, y la tuvieron la edad, la tendencia
temprana del IMC, la respuesta al antipsicótico, el desempleo y la concentración plasmática del fármaco.
De todos, los autores señalan la tendencia del IMC en las primeras 12 semanas como el más importante en
la clínica.
Cómo leer las dos. McIntyre es la más reciente, pero es una revisión
narrativa; Fitzgerald es una revisión sistemática con metaanálisis, limitada al primer episodio. Por tanto, la
edad o el peso de partida sirven para estar atentos, y la decisión se toma con la curva de cada paciente.
Y en el metaanálisis de perfiles, tres predictores más
Mayor peso basal predijo mayores aumentos de glucosa (p = 0,0015).
Sexo masculino, lo mismo (p = 0,0082).
Etnia no blanca se asoció a mayores aumentos de colesterol total (p = 0,040), un
dato que importa en Colombia y que casi nunca se menciona.
1 · Prevenir: la molécula que se elige el primer día
La intervención más eficaz contra la ganancia de peso es no provocarla. El metaanálisis
en red de 18 antipsicóticos deja un gradiente claro, y la diferencia entre los extremos, del haloperidol a la
clozapina, es de más de 3 kg en seis semanas.
Perfil más benigno
Aripiprazol, cariprazina, lurasidona y ziprasidona. El brexpiprazol sí mostró algo de
aumento de peso, y a la vez fue el mejor de la red en HDL y en triglicéridos. El haloperidol es el mejor de la
red en peso e IMC, y es de primera generación, lo que rompe la simplificación de que
los antiguos dan efectos motores y los nuevos, metabólicos. El haloperidol paga en otra moneda.
Peor perfil
Olanzapina y clozapina, con diferencia. La clozapina es la peor de la red en peso, colesterol total,
triglicéridos y glucosa; la olanzapina, en IMC y LDL. Ojo, esto no es un argumento para no usar
clozapina, que sigue siendo la única superior en esquizofrenia resistente, sino para
vigilarla desde el primer día.
Cada ficha de fármaco tiene su tabla completa. Los siete desenlaces
(peso, IMC, colesterol total, LDL, HDL, triglicéridos y glucosa), con su intervalo, en la capa «A fondo» de
cada antipsicótico incluido en la red.
Dos redes distintas, dos cifras. Las fichas dan además el peso de
Schneider-Thoma 2026 (24 antipsicóticos, eficacia y tolerabilidad); aquí manda Pillinger 2020 (18 antipsicóticos, siete
desenlaces metabólicos). Por eso la zotepina encabeza el peso en una red (+3,21 kg; la olanzapina y el sertindol la siguen de cerca) y la
clozapina en la otra (+3,01 kg), y por eso el haloperidol aparece con +0,56 kg allí (de los menores aumentos que se distinguen del placebo, junto al del aripiprazol; la ziprasidona, con −0,12 kg, no se distingue) y con −0,23 kg aquí. No es un error:
son poblaciones, comparadores y modelos distintos. Las cifras salen de la tabla maestra del sitio, cotejadas contra Pillinger el 7-9-2026 y contra Schneider-Thoma el 15-10-2026.
Ziprasidona, haloperidol, flufenazina, aripiprazol, lurasidona, cariprazina, amisulprida y flupentixol
Brexpiprazol, risperidona y paliperidona, quetiapina, iloperidona, sertindol, olanzapina, zotepina y clozapina
Con cuidado. Los autores califican de baja o muy baja la certeza en 140 de
154 comparaciones, el 91 %, y detectaron sesgo de publicación en olanzapina frente a placebo. Y los ensayos duran
una mediana de seis semanas, así que los kilos que publican son el principio y no el techo.
Aquí no hay metaanálisis en red con kilos por molécula. Lo que hay es una cohorte poblacional
de 294 719 personas y 1,8 millones de personas-año: la incidencia de ganar 5 % o más del peso pasa
de 8,1 a 11,2 por 100 personas-año con antidepresivo, con una razón de tasas ajustada de 1,21
(IC 95 % 1,19 a 1,22) y un NNH de 27 en el segundo año, y el riesgo se mantiene al menos seis años.
Es una cohorte y no un ensayo, y los autores advierten de confusión residual.
El esquema de referencia procede del consenso ADA/APA de 2004 y lo
recoge el artículo de Psychiatric Times de 2005: peso basal, semana 4, semana 8, semana 12, y después
cada trimestre; glucemia en ayunas, lípidos y presión al inicio y a los 3 meses, y luego anualmente.
La plantilla de abajo añade controles a los 6 y 12 meses, por encima de ese mínimo, porque
el problema se decide en el primer año. Lo que convierte esto en algo útil es tener la
casilla vacía delante en la consulta, más que la lista.
Plantilla para copiar y pegar en la historia clínica
Control metabolico: paciente en psicofarmaco
Fármaco: ____________________ Dosis: __________ Inicio: __ / __ / ____
BASAL SEM 4 SEM 8 SEM 12 MES 6 MES 9 MES 12
Fecha ______ ______ ______ ______ ______ ______ ______
Talla (m) ______ -- -- -- -- -- --
Peso (kg) ______ ______ ______ ______ ______ ______ ______
IMC (kg/m2) ______ ______ ______ ______ ______ ______ ______
Cambio vs basal (%) -- ______ ______ ______ ______ ______ ______
Cintura (cm) ______ ______ ______ ______ ______ ______ ______
Presion arterial ______ ______ ______ ______ ______ ______ ______
Glucemia ayunas ______ -- -- ______ ______ -- ______
HbA1c ______ -- -- ______ -- -- ______
Colesterol total ______ -- -- ______ ______ -- ______
LDL ______ -- -- ______ ______ -- ______
HDL ______ -- -- ______ ______ -- ______
Trigliceridos ______ -- -- ______ ______ -- ______
IMC = peso (kg) / talla (m) al cuadrado.
Cambio % = (peso actual - peso basal) / peso basal x 100.
Umbrales de accion
>= 5 % de aumento -> intervenir: reforzar estilo de vida y evaluar cambio de molecula.
>= 7 % de aumento -> aumento clinicamente significativo. Decidir conducta y dejarla escrita.
Aumento rapido en las primeras 4 semanas -> es el mejor predictor. No esperar al mes 3.
Cambio de lipidos >= 5 % al mes -> predice empeoramiento posterior aunque el peso no haya subido.
Preguntar en cada control
Hambre: ha aumentado? Antojos nocturnos? Bebidas azucaradas al dia: ____
Actividad fisica: dias/semana ____ minutos/dia ____
Tabaquismo: si / no Apnea del sueno / ronquido: si / no
Conducta de hoy: ______________________________________________________
Texto plano a propósito: se pega igual en cualquier historia clínica, incluidas
las que no aceptan formato. Las columnas quedan alineadas si la historia usa tipografía monoespaciada.
Los dos umbrales que hay que saber de memoria
≥ 5 %
Momento de intervenir: reforzar el estilo de vida y evaluar el cambio de molécula.
O sea, hacer algo y no solo «vigilar».
≥ 7 %
Aumento clínicamente significativo, que es el umbral con el que se define el
desenlace en los ensayos. Aquí la conducta se decide y se deja escrita.
3 · Estilo de vida: funciona, y hay un ensayo que dice cuánto
El ensayo de referencia asignó al azar a 128 pacientes con primer episodio
de esquizofrenia, de 18 a 45 años, en China, que habían ganado más del 10 % de su peso previo
en el primer año de tratamiento, a cuatro ramas durante 12 semanas (metformina 750 mg/día). Los resultados se
leen mejor así (los kilogramos se calculan a partir del IMC; el resumen publicado da IMC, cintura y HOMA):
Rama
Cambio de peso a 12 semanas
IMC
Estilo de vida + metformina
−4,7 kg (IC 95 % 3,4 a 5,7)
−1,8 (1,3 a 2,3)
Metformina sola
−3,2 kg (2,5 a 3,9)
−1,2 (0,9 a 1,5)
Estilo de vida solo
−1,4 kg (0,7 a 2,0)
−0,5 (0,3 a 0,8)
Placebo
+3,1 kg (2,4 a 3,8)
+1,2 (0,9 a 1,5)
Lea la última fila antes que las otras tres. El grupo placebo
siguió engordando 3,1 kg en tres meses. La trayectoria por defecto es hacia arriba, así que
«mantener el peso» ya es un resultado, y comparar contra cero es comparar contra algo que no existe.
También conviene notar lo incómodo: la metformina sola superó al estilo de vida solo. Eso
no anula el consejo de estilo de vida, porque la combinación fue lo mejor de todo, pero impide venderlo como
suficiente por sí mismo en este paciente.
Bebidas azucaradas. Es lo primero y lo que más rinde, sobre todo con litio, donde la
sed del tratamiento se apaga con gaseosa. Pregúntalo con número: «¿cuántos vasos al día?».
El hambre es del medicamento, no del carácter. Decirlo cambia la adherencia: el
paciente deja de creer que le falta voluntad y empieza a tratarlo como un efecto que se maneja.
Actividad física con meta escrita, en días por semana y minutos por día, no «haga
ejercicio». Lo que se cuenta se hace.
Involucrar a quien cocina en la casa. En consulta ambulatoria decide más la compra
del mercado que la consejería.
Dejar de fumar hace ganar peso y aun así vale la pena, pero se planifica y no se
improvisa, y con clozapina además sube el nivel del fármaco.
Remitir a un programa estructurado cuando exista. La intervención conductual estructurada tiene
mejor evidencia que el consejo suelto en consulta.
Es el paso que más se salta. Va antes que añadir otro fármaco porque quita la causa en vez
de sumar una pastilla, y los estudios de cambio a ziprasidona y a aripiprazol
muestran reducción de peso y de otros parámetros metabólicos. El ensayo que dice cuánto es CAMP: 215 pacientes
con IMC de 27 o más y colesterol no HDL de 130 mg/dl o más, asignados a cambiar a aripiprazol o a seguir con su
antipsicótico durante 24 semanas. El cambio bajó el colesterol no HDL 20,2 frente a 10,8 mg/dl,
dio 2,9 kg más de pérdida de peso y bajó los triglicéridos 32,7 mg/dl. Sin embargo, el
43,9 % dejó el antipsicótico asignado, frente al 24,5 %, casi el doble, y todos estaban además
en un programa de dieta y ejercicio. Para comparar, la metformina añadida da unos 3,9 kg en el metaanálisis en
red de abajo, así que los kilos se parecen y lo que cambia es el precio.
Se hace con cambio cruzado gradual a lo largo de varias semanas, no de golpe: el
riesgo que hay que respetar es la recaída.
Antes de cambiar, la pregunta honesta: ¿este paciente está estable gracias a esta molécula?
En clozapina, casi siempre la respuesta cierra la puerta al cambio, y entonces el manejo es otro.
La combinación olanzapina + samidorfán se asocia a menos aumento de peso y de
perímetro abdominal que la olanzapina sola, donde esté disponible.
El metaanálisis en red más reciente reunió 95 estudios y 39 intervenciones
(N agrupada 5898, publicados entre 1965 y 2025). Frente a placebo, y en orden de magnitud:
Intervención
Cambio de peso
IC 95 %
Estudios
Certeza
Semaglutida
−10,98 kg
−13,33 a −8,62
3 estudios
moderada
Ramelteón
−9,00 kg
−17,78 a −0,22
1 estudio
muy baja
Liraglutida
−5,43 kg
−8,54 a −2,33
2 estudios
moderada
Nizatidina
−4,46 kg
−7,94 a −0,98
3 estudios
muy baja
Topiramato
−3,95 kg
−5,89 a −2,02
5 estudios
moderada
Metformina
−3,86 kg
−5,02 a −2,70
16 estudios
moderada
Exenatida
−2,97 kg
−5,83 a −0,11
3 estudios
moderada
Aripiprazol añadido
−2,37 kg
−4,09 a −0,64
6 estudios
muy baja
Lea la columna de estudios junto a la de kilos, o la tabla engaña.
La semaglutida encabeza con casi 11 kg, y descansa en 3 estudios. La metformina pierde 3,86 kg
y descansa en 16. El ramelteón aparece segundo con un solo estudio y un intervalo que va de
−17,78 a −0,22, o sea casi nada de información. El primer puesto de una tabla no es lo mismo que la
opción mejor establecida.
Lo que el mismo metaanálisis obliga a matizar
En los estudios solo de olanzapina, ninguna intervención alcanzó significación. Es
el fármaco que más peso hace ganar y es donde peor funciona todo lo demás. Otra razón para no llegar ahí.
En los estudios solo de clozapina, la semaglutida fue la más eficaz, seguida de metformina, omega-3 y
aripiprazol.
Para pérdida de al menos el 5 % solo lo lograron la semaglutida (OR 210,00, con un
intervalo de 3,97 a 11 116 y un solo estudio, una cifra que no significa nada) y la
metformina, OR 10,39 (1,89 a 59,54) con 4 estudios.
La naltrexona-bupropión no logró pérdida significativa en esta red.
No hay estudios de fentermina-topiramato en esta población, por el temor a
desencadenar recaída psicótica o maníaca. La ausencia de datos aquí es una decisión, no un olvido.
La heterogeneidad fue sustancial (τ 1,67 kg; I² 68,4 %) y hubo inconsistencia significativa en la red,
sobre todo en la comparación metformina frente a placebo.
Qué está verificado y qué no. Las cifras de la tabla (efecto, intervalo
y número de estudios de semaglutida, liraglutida, topiramato, metformina y exenatida) y la conclusión de que
solo semaglutida y metformina alcanzaron pérdida ≥ 5 % están en el resumen público del artículo. Los OR de pérdida
≥ 5 %, los subgrupos de olanzapina y clozapina, la ausencia de fentermina-topiramato y la heterogeneidad proceden
del texto completo y están pendientes de cotejo por el autor.
La metformina, en detalle
Es la intervención más estudiada y la que mejor resiste la repetición. Siete metaanálisis la
sitúan entre −2,94 y −4,03 kg frente a placebo:
Fuente
Qué reunió
Cambio de peso
Maayan 2010
7 ECA de metformina, n = 334
−2,94 kg (−4,89 a −0,99)
Ehret 2010
6 ECA, n = 336
−3,16 kg (el resumen no da el intervalo)
Mizuno 2014
40 ECA de 19 intervenciones
−3,17 kg (−4,44 a −1,90)
de Silva 2016
12 ECA, n = 743
−3,27 kg (−4,66 a −1,89)
Cochrane 2022
Prevención; la metformina, en 4 estudios y 131 personas
−4,03 kg (−5,78 a −2,28), certeza baja
Peng 2025
20 estudios, n = 1 070
−3,32 kg (−4,57 a −2,07), efecto mantenido de 12 a 24 semanas
La dosis: 750 mg superó a 1 000 mg. En el metaanálisis en red que desglosa por dosis, la
metformina de 750 mg con intervención de estilo de vida fue lo más eficaz (−7,5 kg), seguida de topiramato
200 mg (−7 kg) y metformina 750 mg sola (−5,7 kg); la de 1 000 mg quedó en −2,3 kg. Es contraintuitivo, y por
eso conviene decirlo.
Y hace falta tiempo. El tiempo hasta la mitad del efecto máximo es de 45,5 semanas, así que
la metformina se evalúa en meses y no en semanas.
¿Profiláctica o de rescate? Es la pregunta más útil y la peor respondida. En Maayan 2010 la
pérdida fue significativa cuando la metformina se empezó después de ganar peso y no cuando se empezó a la vez que
el antipsicótico; la metarregresión de Hegde, que compara las dos directamente, no encontró diferencia; y la
revisión Cochrane de prevención da −4,03 kg con certeza baja. El ensayo que lo respondería, metformina desde el
primer día de clozapina, solo tiene publicado el protocolo.
Aquí entran tres referencias que aportó el autor, y conviene leerlas con precisión porque dicen
cosas distintas.
TRIO-BD, ensayo cuádruple ciego de 26 semanas en depresión bipolar resistente con resistencia a
la insulina: de 45 pacientes, 11 dejaron de cumplir criterios de resistencia a la insulina (10 con metformina y 1
con placebo; p = 0,0009), y esos «conversores» mejoraron en MADRS y en funcionamiento global. El matiz manda: la
comparación principal es conversores frente a no conversores, un subgrupo definido después de la aleatorización,
y los autores lo llaman estudio preliminar.
UK Biobank, 11 379 personas con diabetes tipo 2: el uso de metformina se asoció a menor riesgo
de depresión (HR 0,771; IC 95 % 0,649 a 0,916). Es una cohorte con ponderación por propensión, no un ensayo.
Una revisión narrativa propone efectos neuroinmunes, neuroplásticos y antioxidantes, pero dice
que la mejor evidencia de beneficio clínico es la de sus efectos sobre la glucosa.
Sobre cognición y síntomas en esquizofrenia, un metaanálisis de 12 estudios encontró una tendencia a favor a las
24 semanas que no llegó a ser significativa (DME −0,40; IC 95 % −0,82 a 0,01).
Una advertencia sobre una de las fuentes. El artículo de
Psychiatric Times que se cita en esta página por su esquema de monitorización es de 2005, y por eso
menciona la sibutramina entre las opciones. La sibutramina se
retiró del mercado mundial en 2010 por eventos cardiovasculares. Se conserva la cita por lo que sigue siendo
útil y se marca lo que no.
Material docente con su fuente al lado de cada cifra, no una guía de práctica
clínica ni una pauta. Las decisiones son del médico tratante, con su paciente delante.
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