Saltar al contenido

Herramienta

Abstinencia alcohólica, con la CIWA-Ar

Cuánto riesgo hay, cuánta abstinencia hay ahora y qué se hace con cada cosa. La escala se puntúa aquí mismo y la página dice qué recomienda la ASAM para esa puntuación. Debajo, la tiamina, el delirium y el desacuerdo sobre tratar sin benzodiacepinas, con los dos lados citados.

La CIWA-Ar necesita un paciente que hable. Buena parte de la puntuación sale de lo que cuenta el paciente. La ASAM pide una escala de signos objetivos si no puede comunicarse, y no recomienda la CIWA-Ar en el delirium (recomendaciones II.12 y VI.9; ASAM 2020). En la Clínica Mayo, de 124 pacientes con un protocolo de CIWA-Ar, solo 60 podían comunicarse y habían bebido hacía poco (Hecksel 2008).

Antes de la escala: el riesgo de una abstinencia complicada

La CIWA-Ar mide lo que hay ahora. Para estimar quién se va a complicar, la ASAM acepta la PAWSS en el paciente con enfermedad médica (recomendación VII.12). La creó el equipo de Maldonado: en el estudio piloto, con 68 pacientes, acertó en todos con un punto de corte de 4 (Maldonado 2014); en la validación prospectiva, con 403 pacientes y el mismo corte de 4 o más, tuvo una sensibilidad del 93,1 % y una especificidad del 99,5 % (Maldonado 2015). Esa validación dejó fuera a quien ya tenía una CIWA-Ar de 20 o más y a quien no podía comunicarse.

Se aplica a quien bebió en los últimos 30 días o llega con alcoholemia positiva, que es la población en la que se validó (Wood 2018). Son diez preguntas de sí o no y cada sí suma un punto. Ocho salen de la entrevista y dos del examen y del laboratorio.

PAWSS: 0 de 10

En la validación, de quienes sacaron 4 o más, el 93,1 % tuvo una abstinencia complicada, y de quienes sacaron menos de 4, el 99,5 % no la tuvo (Maldonado 2015). La revisión de JAMA la puso como la mejor de las escalas de riesgo, con un cociente de probabilidad de 174 para 4 o más y de 0,07 para menos de 4, y avisa de un sesgo: la pregunta de la hiperactividad autonómica ya es parte de la abstinencia que intenta predecir (Wood 2018).

Fuera del hospital general funciona peor. En un centro de desintoxicación de Vancouver, donde el 77 % de los ingresados tuvo una abstinencia grave, el corte de 4 dejó una especificidad del 11 al 18 %, y el mejor corte subió a 6 o 7 sin pasar de una sensibilidad del 55 % (Crepeault 2025). Por eso conviene usarla donde se pensó, en el paciente que ingresa por otra cosa.

Las preguntas de las benzodiacepinas y de las otras sustancias van sin ventana de tiempo.El formulario original fija un periodo para esas dos preguntas, pero no está en acceso abierto y las dos fuentes con las que se cotejaron los ítems no lo dicen.

La CIWA-Ar, puntuada

Diez ítems, de 0 a 67 puntos (Sullivan 1989). Los cortes son los de la tabla 1 de la ASAM: menos de 10, leve; de 10 a 18, moderada; 19 o más, grave, y complicada si además hay convulsión, delirium o alucinaciones nuevas. La misma guía advierte que no hay acuerdo sobre qué puntuación separa cada grado y que la decisión es del clínico; otras fuentes cortan en 8 o en 15.

Total: 0 de 67

Por síntomas, no por horario

La ASAM prefiere dar la benzodiacepina según la puntuación, y no a horas fijas, cuando hay personal entrenado para puntuar (IV.27 y V.23). La razón está en dos ensayos. En Saitz 1994, con 101 pacientes, la dosificación por síntomas duró una mediana de 9 horas frente a 68, con 100 mg de clordiazepóxido frente a 425, sin diferencias en gravedad, convulsiones ni delirium (Saitz 1994). En Daeppen 2002, con 117, solo el 39 % del grupo por síntomas necesitó oxazepam, frente al 100 % del de horario fijo, con 37,5 mg de media frente a 231,4 mg; hubo una convulsión en el grupo por síntomas (Daeppen 2002).

Cada cuánto se repite la escala

En el hospital, con abstinencia moderada o grave, o con medicación: cada 1 a 4 horas durante 24 horas. Cuando se estabiliza, con una CIWA-Ar por debajo de 10 durante 24 horas, cada 4 a 8 horas otras 24. La abstinencia leve con bajo riesgo se puede observar hasta 36 horas, y pasado ese tiempo es poco probable que se agrave (V.1). En el ambulatorio, un control diario hasta 5 días después de dejar de beber (IV.1).

Las dosis

Son las pautas de ejemplo del apéndice V de la guía de la ASAM, que ella misma llama ejemplos: cada hospital ajusta su protocolo. Las de benzodiacepina están escritas en clordiazepóxido (ASAM 2020).

PautaClordiazepóxido, por vía oral
Dosis única según gravedadLeve (CIWA-Ar menor de 10): 25 a 50 mg. Moderada (10 a 18): 50 a 100 mg. Grave (19 o más): 75 a 100 mg.
Por síntomas25 a 100 mg cada 4 a 6 horas mientras la CIWA-Ar sea de 10 o más, con dosis adicionales si hacen falta.
Pauta fijaDía 1: 25 a 100 mg cada 4 a 6 horas. Día 2: cada 6 a 8 horas. Día 3: cada 8 a 12 horas. Día 4: al acostarse. Día 5, opcional: al acostarse. Otra forma: bajar la dosis total del día un 25 a 50 % cada día durante 3 a 5 días. En las dos, dosis adicionales si hacen falta.
Carga inicial (abstinencia grave)Por síntomas: 50 a 100 mg cada 1 a 2 horas hasta que la CIWA-Ar baje de 10. Fija: 50 a 100 mg cada 1 a 2 horas, tres dosis.

Con diazepam, la guía pone como ejemplo de carga 20 mg cada hora hasta que la CIWA-Ar baje de 10, o 20 mg cada hora durante 1 a 2 horas o hasta que el paciente quede sedado. Y como ejemplo de dosis según la puntuación, 15 mg de oxazepam con una CIWA-Ar de 8 a 15 y 30 mg por encima de 15 (glosario). En atención primaria, si la abstinencia no baja de 10 tras una dosis adecuada, por ejemplo 80 mg de diazepam, o el paciente queda sedado, se traslada a urgencias o a un servicio hospitalario (VII.3); y la abstinencia grave se manda directo a urgencias (VII.1).

Las alternativas, con su dosis

FármacoSolaAñadida a la benzodiacepina
Fenobarbital10 mg/kg intravenoso en 30 minutos, o 60 a 260 mg oral o intramuscular. En la UCI, por síntomas: 130 mg intravenoso cada 30 minutos hasta una RASS de 0 a −1. En urgencias, pauta fija: carga de 260 mg intravenoso y después 130 mg cada 30 minutos a criterio del médico. En el ambulatorio: carga de 60 a 120 mg oral, después 60 mg cada 4 horas hasta estabilizar, y después 30 a 60 mg cada 6 horas, bajando en 3 a 7 días.En urgencias, una dosis única de 10 mg/kg intravenoso en 30 minutos. En la UCI, si tras la dosis máxima de diazepam (120 mg) la RASS sigue en 1 o más: 60, 120 y 240 mg intravenoso cada 30 minutos, escalando, hasta una RASS de 0 a −2.
Carbamazepina600 a 800 mg al día, bajando a 200 a 400 mg al día en 4 a 9 días.200 mg cada 8 horas o 400 mg cada 12 horas.
GabapentinaCarga de 1.200 mg y después 600 mg cada 6 horas el primer día, o 1.200 mg al día durante 1 a 3 días; después bajar a 300 a 600 mg al día, hasta 4 a 7 días en total.400 mg cada 6 a 8 horas.
Ácido valproico1.200 mg al día bajando a 600 mg en 4 a 7 días, o 20 mg/kg al día. La misma guía dice que no hay evidencia suficiente para usarlo solo (IV.36 y V.31).300 a 500 mg cada 6 a 8 horas. No en enfermedad hepática ni en mujeres en edad fértil (IV.35 y V.30).

El fenobarbital, solo en manos de clínicos con experiencia (IV.37 y V.32), y por vía parenteral solo en unidades muy vigiladas, como la UCI (V.35).

Qué benzodiacepina

Ninguna es más eficaz que otra, pero la ASAM prefiere las de acción larga por lo que dura su efecto (IV.20 y V.19). Para la carga inicial en la abstinencia grave prefiere diazepam o clordiazepóxido (IV.29 y V.24). Con enfermedad hepática importante, o mientras llegan los exámenes, una que dependa menos del metabolismo hepático, o una dosis menor (IV.21, V.20 y VII.24); la ASAM no nombra cuál, y otras fuentes nombran el lorazepam o el oxazepam en el cirrótico y en el mayor (Jesse 2017; ACLP, guía docente 2022).

Frente a placebo, las benzodiacepinas reducen las convulsiones: RR 0,16 (IC 95 % 0,04 a 0,69), en 3 estudios y 324 participantes (Cochrane, Amato 2010).

Tiamina

Las dosis cambian mucho según la fuente, y la diferencia importa: una cosa es prevenir la encefalopatía de Wernicke y otra tratarla. En el hospital, la ASAM prefiere la vía intravenosa o intramuscular, sobre todo con mala nutrición, malabsorción o complicaciones graves de la abstinencia (V.7), y pide tiamina a todo paciente que entra en UCI por abstinencia (V.8).

FuentePara quéDosis
ASAM 2020Prevención, ambulatorio100 mg al día por vía oral, de 3 a 5 días (IV.9)
ASAM 2020Prevención, hospitalizado100 mg al día intravenosa o intramuscular, de 3 a 5 días (V.7)
EFNS 2010Wernicke sospechada o establecida200 mg tres veces al día, de preferencia intravenosa, antes de cualquier carbohidrato
ACLP, guía docente 2022No dice si es para prevenir o para tratar500 mg tres veces al día por 3 días, y después 250 mg al día por 5 días

¿Antes que la glucosa? Aquí las fuentes no coinciden. La EFNS pide la tiamina antes de cualquier carbohidrato, y tiamina parenteral a todo paciente en riesgo que llega a urgencias (EFNS 2010). La ASAM 2020 dice que la tiamina y la glucosa pueden darse en cualquier orden o a la vez, y reconoce que las guías anteriores, incluida la suya, pedían la tiamina primero (V.7).

Convulsiones y delirium tremens

Las convulsiones aparecen entre las 6 y las 48 horas de la última bebida, más del 90 % dentro de las primeras 48. El delirium tremens empieza a las 48 a 72 horas y puede durar hasta dos semanas, y hasta el 30 % de quienes convulsionan progresan a él. Con detección temprana y tratamiento, la mortalidad esperada es del 1 % o menos (Jesse 2017). La guía docente de la ACLP sitúa el delirium a las 72 a 96 horas (ACLP, guía docente 2022).

Después de una convulsión, una benzodiacepina de acción rápida, como lorazepam o diazepam, de inmediato; el fenobarbital es una opción, pero menos preferida (VI.4).

En el delirium la ASAM pide sedar hasta una somnolencia ligera, con benzodiacepinas como primera línea (VI.13). Los antipsicóticos van solo como coadyuvantes, nunca solos (VI.20); los agonistas α2, los betabloqueantes y el paraldehído no se usan para tratar el delirium (VI.21); y la fenitoína, solo si hay una epilepsia de base (VI.6).

Si la abstinencia sigue grave pese a dosis altas de benzodiacepina, la ASAM la llama resistente y acepta añadir fenobarbital con vigilancia estrecha (VI.27), propofol en el paciente ya intubado (VI.28) y dexmedetomidina en la UCI (VI.29).

Tratar sin benzodiacepinas: el desacuerdo

Lo que dice la ASAM

Las benzodiacepinas son la primera línea, porque está documentado que reducen los síntomas, las convulsiones y el delirium (IV.13 y V.13). Pero la ASAM no está en contra de las alternativas: las acepta en un lugar preciso.

  • Carbamazepina o gabapentina en la abstinencia leve, si se decide medicar (IV.16 y V.15), y como alternativas en la moderada (IV.17 y V.16). Si las benzodiacepinas están contraindicadas, son apropiadas en la leve o moderada (V.28). La gabapentina es buena elección si de todos modos se va a usar para el trastorno por consumo de alcohol (IV.32 y V.27).
  • Fenobarbital, solo en manos de clínicos con experiencia, por su margen terapéutico estrecho (IV.37 y V.32). Con esa condición, es una alternativa en la abstinencia grave del ambulatorio vigilado (IV.18 y IV.38); en el hospital, solo cuando la benzodiacepina está contraindicada (V.17 y V.32) o añadido a ella con vigilancia estrecha (V.34). Por vía parenteral, solo en unidades muy vigiladas, como la UCI (V.35).
  • Valproato, solo como coadyuvante: no hay evidencia para usarlo solo (V.29 y V.31).

La frontera es el riesgo. La guía escribe que hay evidencia de que la carbamazepina y la gabapentina son tan eficaces como las benzodiacepinas en monoterapia en el paciente de bajo riesgo, y que no hay evidencia suficiente para preferirlas en quien tiene riesgo de abstinencia grave, convulsiones o delirium. En la abstinencia grave del hospital, si la benzodiacepina está contraindicada, la alternativa que nombra es el fenobarbital (V.17); en el ambulatorio vigilado acepta también carbamazepina o gabapentina en ese caso (IV.18).

Y desaconseja el alcohol oral o intravenoso (IV.42), el baclofeno por falta de evidencia (IV.43), el magnesio (IV.44) y los agonistas α2 solos para prevenir convulsiones o delirium (IV.40) (ASAM 2020).

Los metaanálisis van en la misma dirección. Cochrane no encontró evidencia suficiente a favor de los anticonvulsivos (Cochrane, Minozzi 2010) ni pudo concluir nada sobre el baclofeno (Cochrane, Liu 2019). En 8 estudios retrospectivos con 2.030 pacientes hospitalizados, la evidencia no basta para un uso amplio de la gabapentina (Mattle 2022).

Lo que dice la ACLP

La ACLP no tiene una posición, una guía ni un consenso sobre la abstinencia alcohólica. Lo más cercano es su guía docente de 2022, escrita para residentes: dice que las benzodiacepinas siguen siendo la base del tratamiento, deja el fenobarbital para los casos refractarios y la dexmedetomidina como coadyuvante con vigilancia en UCI. No menciona la gabapentina ni el valproato (ACLP, guía docente 2022).

Lo que dice Maldonado

Maldonado acepta que las benzodiacepinas son el estándar, pero les cuenta los costos: deterioro cognitivo, efectos neurológicos y médicos, y datos que sugieren más recaída en el consumo y más potencial de abuso. Sostiene que varias alternativas son eficaces y seguras, y propone un protocolo que ahorra benzodiacepinas (Maldonado 2017). Es una revisión narrativa. Su ensayo propio, con 47 pacientes, comparó carga de benzodiacepina con dosificación por síntomas y no encontró diferencias en la CIWA-Ar ni en la dosis total (Maldonado 2012).

Los datos a favor vienen sobre todo de otros grupos:

  • Gabapentina frente a lorazepam, en 100 pacientes ambulatorios con CIWA-Ar de 10 o más: la gabapentina a dosis alta fue «estadísticamente superior pero clínicamente similar», con menos consumo durante y justo después del tratamiento (Myrick 2009).
  • Fenobarbital en urgencias, una dosis intravenosa de 10 mg/kg más el protocolo de lorazepam, en 102 pacientes: ingreso en UCI del 8 % frente al 25 %, sin más efectos adversos (Rosenson 2013).
  • Un sistema entero que cambió de protocolo, en 22.899 hospitalizaciones de Kaiser Permanente: el uso de benzodiacepinas bajó del 78,1 % al 60,7 %, y bajaron el ingreso en UCI (razón de tasas ajustada 0,71) y la estancia (0,71). Es un estudio de antes y después, no un ensayo (Smith 2022).
  • Gabapentina en la interconsulta de la Clínica Mayo, 77 pacientes: ninguno pasó a un nivel de cuidado mayor ni tuvo una convulsión documentada (Leung 2018).
Los resultados del protocolo de Maldonado no se publican aquí.No encontramos un estudio publicado con ellos. Lo que circula es una charla de 2013 recogida por la prensa médica, con frases como que ningún paciente progresó, y eso no es un dato.

En resumen

La benzodiacepina sigue siendo la primera línea, y es lo que tiene ensayos que muestran menos convulsiones y menos delirium (Mayo-Smith 1997; Cochrane, Amato 2010). Las alternativas tienen su lugar, y la propia ASAM lo reconoce: en la abstinencia leve o moderada, cuando la benzodiacepina está contraindicada, y el fenobarbital en manos de un equipo que lo conoce. Lo que falta es un ensayo grande que compare los dos caminos en el paciente hospitalizado.

Fuentes

  1. The ASAM Clinical Practice Guideline on Alcohol Withdrawal Management. J Addict Med. 2020;14(3S Suppl 1):1-72. PMID 32511109. https://doi.org/10.1097/ADM.0000000000000668
  2. Issac TM. ACLP How-To Guide: Alcohol Withdrawal. Academy of Consultation-Liaison Psychiatry, Residency Education Subcommittee, 2022. Material docente, no una guía ni una posición. https://clpsychiatry.org/wp-content/uploads/ACLP-How-to-Guide-Alcohol-Withdrawal-2022.pdf
  3. Sullivan JT, Sykora K, Schneiderman J, Naranjo CA, Sellers EM. Assessment of alcohol withdrawal: the revised Clinical Institute Withdrawal Assessment for Alcohol scale (CIWA-Ar). Br J Addict. 1989;84(11):1353-7. PMID 2597811. https://doi.org/10.1111/j.1360-0443.1989.tb00737.x
  4. Saitz R, et al. Individualized treatment for alcohol withdrawal: a randomized double-blind controlled trial. JAMA. 1994;272(7):519-23. PMID 8046805. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8046805/
  5. Daeppen JB, et al. Symptom-triggered vs fixed-schedule doses of benzodiazepine for alcohol withdrawal: a randomized treatment trial. Arch Intern Med. 2002;162(10):1117-21. PMID 12020181. https://doi.org/10.1001/archinte.162.10.1117
  6. Hecksel KA, et al. Inappropriate use of symptom-triggered therapy for alcohol withdrawal in the general hospital. Mayo Clin Proc. 2008;83(3):274-9. PMID 18315992. https://doi.org/10.4065/83.3.274
  7. Maldonado JR, et al. The Prediction of Alcohol Withdrawal Severity Scale (PAWSS): systematic literature review and pilot study of a new scale for the prediction of complicated alcohol withdrawal syndrome. Alcohol. 2014;48(4):375-90. PMID 24657098. https://doi.org/10.1016/j.alcohol.2014.01.004
  8. Maldonado JR, et al. Prospective validation study of the Prediction of Alcohol Withdrawal Severity Scale (PAWSS) in medically ill inpatients. Alcohol Alcohol. 2015;50(5):509-18. PMID 25999438. https://doi.org/10.1093/alcalc/agv043
  9. Maldonado JR. Novel algorithms for the prophylaxis and management of alcohol withdrawal syndromes: beyond benzodiazepines. Crit Care Clin. 2017;33(3):559-99. PMID 28601135. Revisión narrativa. https://doi.org/10.1016/j.ccc.2017.03.012
  10. Maldonado JR, et al. Benzodiazepine loading versus symptom-triggered treatment of alcohol withdrawal: a prospective, randomized clinical trial. Gen Hosp Psychiatry. 2012;34(6):611-7. PMID 22898443. https://doi.org/10.1016/j.genhosppsych.2012.06.016
  11. Galvin R, et al. EFNS guidelines for diagnosis, therapy and prevention of Wernicke encephalopathy. Eur J Neurol. 2010;17(12):1408-18. PMID 20642790. https://doi.org/10.1111/j.1468-1331.2010.03153.x
  12. Jesse S, et al. Alcohol withdrawal syndrome: mechanisms, manifestations, and management. Acta Neurol Scand. 2017;135(1):4-16. PMID 27586815. https://doi.org/10.1111/ane.12671
  13. Smith JT, et al. JAMA Netw Open. 2022;5(2):e220158. PMID 35191968. Estudio observacional antes y después, Kaiser Permanente. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.0158
  14. Leung JG, et al. Psychosomatics. 2018;59(5):496-505. PMID 29735241. Protocolo de gabapentina del servicio de interconsulta de la Clínica Mayo. https://doi.org/10.1016/j.psym.2018.03.002
  15. Myrick H, et al. A double-blind trial of gabapentin versus lorazepam in the treatment of alcohol withdrawal. Alcohol Clin Exp Res. 2009;33(9):1582-8. PMID 19485969. https://doi.org/10.1111/j.1530-0277.2009.00986.x
  16. Rosenson J, et al. Phenobarbital for acute alcohol withdrawal: a prospective randomized double-blind placebo-controlled study. J Emerg Med. 2013;44(3):592-598.e2. PMID 22999778. https://doi.org/10.1016/j.jemermed.2012.07.056
  17. Mattle AG, et al. Gabapentin to treat acute alcohol withdrawal in hospitalized patients: a systematic review and meta-analysis. Drug Alcohol Depend. 2022;241:109671. PMID 36402053. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2022.109671
  18. Amato L, Minozzi S, Vecchi S, Davoli M. Benzodiazepines for alcohol withdrawal. Cochrane Database Syst Rev. 2010;(3):CD005063. PMID 20238336. https://doi.org/10.1002/14651858.CD005063.pub3
  19. Minozzi S, Amato L, Vecchi S, Davoli M. Anticonvulsants for alcohol withdrawal. Cochrane Database Syst Rev. 2010;(3):CD005064. PMID 20238337. https://doi.org/10.1002/14651858.CD005064.pub3
  20. Liu J, Wang LN. Baclofen for alcohol withdrawal. Cochrane Database Syst Rev. 2019;(11):CD008502. PMID 31689723. https://doi.org/10.1002/14651858.CD008502.pub6
  21. Wood E, Albarqouni L, Tkachuk S, et al. Will this hospitalized patient develop severe alcohol withdrawal syndrome? The Rational Clinical Examination systematic review. JAMA. 2018;320(8):825-833. PMID 30167704. https://doi.org/10.1001/jama.2018.10574
  22. Crepeault H, Cowan N, Socias ME, et al. Applying a modified version of the Prediction of Alcohol Withdrawal Severity Scale in a Canadian community withdrawal management setting. Drug Alcohol Rev. 2025;44(5):1365-1373. PMID 40328513. https://doi.org/10.1111/dar.14075
  23. Mayo-Smith MF. Pharmacological management of alcohol withdrawal: a meta-analysis and evidence-based practice guideline. JAMA. 1997;278(2):144-51. PMID 9214531. https://doi.org/10.1001/jama.278.2.144

Las otras herramientas

Internación involuntaria: los cinco criteriosQué hay que poder demostrar, y qué queda sin documentar.Cambiar de antipsicóticoDiagnóstico, dosis, tiempo de exposición, formulación y fallos previos.Agitación aguda: qué dosis y cuánto tarda en calmarDosis, intervalo de repetición y tope del día, y los minutos hasta la calma, con su intervalo de confianza.Empezar un antipsicótico de depósitoCarga, solapamiento oral y la ventana de la dosis perdida.Equivalencia de antipsicóticosCuánto de este fármaco equivale a 20 mg de olanzapina, y según quién.Retirar una benzodiacepina: Ashton y el descenso hiperbólicoQué método, a qué ritmo y dónde se atasca.Equivalencia de benzodiacepinas (tabla de Ashton)Cuánto diazepam equivale a esta dosis, y según qué tabla.Hojas para entregarle al pacienteQué mirar, cuándo alarmarse y a quién llamar.Guiones de respiración y de crisis, para leer en voz altaQué decir, palabra por palabra, y en quién no hacerlo.Venta libre y suplementos que chocan con los psicofármacosQué preguntarle al paciente que no lo menciona, y por qué importa.Prescribir en el paciente mayor: Beers, STOPP/START y carga anticolinérgicaQué conviene no dar a partir de los 65 años, y cuánto anticolinérgico suma lo que ya toma.Antipsicóticos: efectos adversos comparadosCuál pesa menos en lo que más le preocupa a este paciente.Antidepresivos: efectos adversos comparadosQué esperar en las primeras semanas, y qué vigilar con cada uno.Gabapentinoides, fármacos Z y benzodiacepinas: efectos adversos comparadosCuánto seda, cuánto marea y qué riesgo de dependencia trae cada uno.Cuestionarios validados en españolCuál usar, dónde cortar y qué significa el resultado.