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Fármacos

Qué es la NbN

La nomenclatura basada en neurociencias, explicada una vez para todo el sitio: qué es, cómo clasifica, para qué sirve en la consulta y dónde se queda corta.

Qué es

La NbN, la nomenclatura basada en neurociencias, nombra los psicofármacos por lo que hacen y no por la enfermedad para la que se aprobaron primero. La propuso un grupo de trabajo creado en 2008 por cinco organizaciones de neuropsicofarmacología, la ECNP, el ACNP, el AsCNP, el CINP y la IUPHAR, y hoy la respaldan, entre otras, la Asociación Americana de Psiquiatría, la Asociación Europea de Psiquiatría y la Sociedad Española de Psiquiatría. Se consulta gratis en una aplicación que tiene versión en español.

Por qué hace falta

La nomenclatura de siempre es un collage. «Tricíclico» describe la estructura química, «primera y segunda generación» describe una cronología, «atípico» tiene mucho de comercial, y «antidepresivo», «antipsicótico», «ansiolítico», «hipnótico» y «estabilizador del ánimo» describen indicaciones. Con más de ciento cincuenta psicofármacos, esas cajas se quedaron cortas, y a veces confunden.

Por ejemplo, la fluoxetina se llama antidepresivo y se usa en el TOC, la bulimia, el pánico o el estrés postraumático, y el aripiprazol se llama antipsicótico y se usa a dosis bajas para potenciar un antidepresivo. El paciente lo nota y pregunta si está tan mal que necesita un antipsicótico. En una encuesta en Estados Unidos, parte de los clínicos dijo evitar los antipsicóticos atípicos en el trastorno bipolar por el nombre, aun con la indicación aprobada, y los pacientes reaccionaron peor a la palabra «antipsicótico» que a «estabilizador del ánimo».

Cómo clasifica: dos ejes

Cada fármaco se describe con dos cosas. La primera es el dominio farmacológico, el sistema de neurotransmisión sobre el que actúa. La segunda es el modo de acción, qué le hace a ese sistema. La NbN tiene diez dominios y nueve modos, y el litio va aparte, con un dominio propio, porque su mecanismo no cabe en ninguno.

Los diez dominiosLos nueve modos de acción
AcetilcolinaAgonista del receptor
DopaminaAgonista parcial del receptor
GABAAntagonista del receptor
GlutamatoInhibidor de la recaptación
HistaminaLiberador
OrexinaInhibidor enzimático
MelatoninaBloqueador de canal iónico
NoradrenalinaModulador alostérico positivo
OpioideModulador enzimático
Serotonina

Además de esos dos ejes, cada entrada trae cuatro capas más: las indicaciones aprobadas por la FDA, la EMA y otras agencias, la eficacia y los efectos adversos más importantes, notas prácticas de dosis, metabolismo e interacciones, y la neurobiología. La aplicación añade la información del embarazo y conserva el nombre antiguo, para que no se pierda la referencia.

Las familias

Para que la lista sea manejable, la NbN agrupa los fármacos en familias con cuatro palabras:

  • Bloqueadores. Bloquean un receptor. Los bloqueadores de dopamina reúnen a la mayoría de lo que se receta como antipsicótico.
  • Agonistas parciales. Activan el receptor solo en parte. El aripiprazol, el brexpiprazol y la cariprazina en la dopamina.
  • Potenciadores. Aumentan la señal de un sistema. Los potenciadores de monoaminas juntan al bupropión, la clomipramina, la fluoxetina y la venlafaxina, cada uno con su mecanismo, y los potenciadores del GABA a las benzodiacepinas y los fármacos Z.
  • Moduladores. Los de mecanismo más variado, como la mirtazapina o la vilazodona.

Los llamados estabilizadores del ánimo quedan repartidos: el valproato, la lamotrigina y la carbamazepina como bloqueadores de canales catiónicos, y el litio solo.

Para qué sirve en la consulta

Zemach y Zohar lo explican con un caso. Si un paciente con perfenazina tiene síntomas extrapiramidales, pasarlo a amisulprida tiene poco sentido aunque la amisulprida se llame atípica, porque las dos son antagonistas D2. Tiene más sentido un antagonista de serotonina y dopamina, como la olanzapina, o un agonista parcial, como el aripiprazol. Pensar por mecanismo ayuda a decidir el siguiente paso.

También deja ver que el mismo fármaco hace cosas distintas según la dosis. El grupo de la NbN identificó diez en los que la farmacología cambia con la dosis: amisulprida, amitriptilina, aripiprazol, brexpiprazol, cariprazina, doxepina, mirtazapina, quetiapina, risperidona y trazodona. Por ejemplo, a dosis bajas varios son ansiolíticos o hipnóticos por el bloqueo del H1 o del α1, y antidepresivos a dosis altas por la inhibición de la recaptación, y subir un agonista parcial de dopamina más allá de su rango óptimo puede restarle eficacia.

En la enseñanza hay una señal a favor. En un estudio piloto con 56 estudiantes de medicina en su rotación de psiquiatría, los que aprendieron con la NbN entendieron mejor los mecanismos y mostraron más interés por la residencia que los que aprendieron de la forma tradicional. Es un estudio pequeño, y conviene leerlo como eso.

Sus límites

Los propios autores los dicen. Primero, el mecanismo de muchos psicofármacos no se conoce del todo, así que la clasificación puede no describir lo que de verdad explica el efecto clínico. Segundo, por mantenerla simple, una etiqueta como «bloqueador de dopamina» deja fuera la serotonina, la noradrenalina, la acetilcolina o la histamina que el mismo fármaco también toca. Tercero, las moléculas nuevas, como la psilocibina o los agonistas TAAR1, todavía no tienen un lugar claro. El grupo de trabajo se reúne cuatro veces al año y la presenta como un proyecto en curso.

Al cotejar las fichas de este sitio también encontramos desacuerdos entre fuentes de la propia NbN. La base en línea y la tabla que publicó Leucht en 2024 no clasifican igual la lumateperona ni la paliperidona, y nueve fichas no tienen entrada en la NbN. Cada ficha dice de qué fuente sale su clasificación y declara cuando no hay entrada.

Cómo la usa este sitio

Las carpetas llevan el nombre tradicional, porque es como se buscan los fármacos y como hablan las guías. En la portada de cada carpeta hay un bloque que explica qué cambia la NbN en ese grupo, con una tabla que sale de la misma clasificación que trae cada ficha. Y cada ficha tiene su recuadro de la NbN, con los tramos de dosis cuando la NbN los parte.

La NbN en cada carpeta:

Fuentes

  1. Zemach S, Zohar J. The importance of proper naming: a review of Neuroscience-based Nomenclature (NbN). Asian J Psychiatry. 2025;103:104317. PMID 39740260. https://doi.org/10.1016/j.ajp.2024.104317
  2. Zohar J, Stahl S, Moller HJ, et al. A review of the current nomenclature for psychotropic agents and an introduction to the Neuroscience-based Nomenclature. Eur Neuropsychopharmacol. 2015;25(12):2318-25. PMID 26527055. https://doi.org/10.1016/j.euroneuro.2015.08.019
  3. Galduróz JCF, Zampronio AR, Vital MABF, Sallet PC, Zohar J, Andreatini R. Neuroscience-based nomenclature (NbN): the Portuguese version of the new classification for psychopharmacological drugs. Trends Psychiatry Psychother. 2024;47:e20230771. PMID 38240314. https://doi.org/10.47626/2237-6089-2023-0771
  4. Zemach S, Zohar J, Correll CU, et al. Dose-dependent pharmacological mechanisms within the Neuroscience-based Nomenclature: a new concept to facilitate neuroscience-based prescribing. Lancet Psychiatry. 2026;13(4):357-364. PMID 41547365. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(25)00338-4
  5. Zemach S, Minkin Levy D, Zohar J. Neuroscience-based nomenclature as a teaching tool, introduction and pilot study. Int Clin Psychopharmacol. 2023;38(5):329-335. PMID 37159166. https://doi.org/10.1097/YIC.0000000000000470
  6. Neuroscience-based Nomenclature, ECNP. Base de consulta en línea; la clasificación de las fichas se cotejó con ella el 4 de septiembre de 2026. https://nbn2r.com/

La encuesta de Estados Unidos es la de Mattingly 2023, citada por Zemach y Zohar; no la leímos en el original.